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ESPECIAL 6 ANIVERSARIO
"EL JOVENCITO FRANKENSTEIN "
de Mel Brooks (1974)
Por Neus Hernández
La primera vez que oí hablar de ella, hace ya una década larga, fue por boca de mi tío, siempre contaba maravillas de ella, era una de sus películas preferidas, y con el tiempo se convertiría también en una de las mías. El caso es que mi tío Andrés, no paraba de evocar escenas con la que todavía sonreía al recordar, así que todo aquello me despertó la curiosidad adecuada para querer disfrutar de esa comedia con título terroríficamente “cachondo”.
Y si eso mismo no os ha pasado todavía a vosotros, intentaré transmitiros algo de mi delirio por “El jovencito Franskenstein”. Y es que, la película te descoloca desde el primer minuto; con la típica ambientación de las películas clásicas de terror de la Hammer, incluso rodada en blanco y negro (gran osadía para ser una producción del año 1.975), enseguida va dando paso a la película más burlona y plagada de gags ingeniosos de la década de los 70, con permiso de los Monty Python
Mel Brooks, su director, dirigió esta deliciosa comedia, con unos actores ciertamente en estado de gracia. El gran Gene Wilder, compañero de viaje y fiel amigo de Brooks, borda su papel como Dr. Fronkonsteen (sí, sí, se escribe así, vean la película!! Ja, ja), y no menos espectacular está Marty Feldman en el papel de lacayo y ayudante del científico: Igor, con joroba incluida!
El “jovencito” supone una irreverente revisión al clásico de terror, en forma de novela de Mary Shelly “Frankenstein” primero, y de película dirigida por James Whale, con el mismo nombre, del año 1.931.
Repite pues, argumento, pero me atrevería a afirmar que es pionera en ser una de las primeras películas modernas (a parte y algo lejos, quedan las desternillantes comedias del Gordo y el Flaco, Buster Keaton, etc) que combina la parodia y la comedia absurda como fórmula de humor. Después le seguirían infinidad de películas del tipo: Top Secret, Aterriza como puedas y un largo etcétera, en el que las bromas no dejan descanso al espectador, e incluso ocupan acciones paralelas en un mismo encuadre: es decir, puedes estar viendo en un primer plano cómo la pareja protagonista se despide en una estación de tren, pero a la vez, se observa cómo un hombre resbala y se cae al fondo del andén.
Por suerte, los fans de la película somos muy fans y la defendemos con fervor. De hecho, recordamos muchos de sus diálogos y bromas que, incluso, hemos incorporado a nuestro día a día!
No querría dejar de mencionar la excelente banda sonora del film, perteneciente a John Morris. La pieza principal del film, se trata de unos acordes de violín, que crean una nana de Transilvania, tierna, envolvente y en ocasiones quebradiza, como … el monstruo?¿
Todo ello ayuda a dar categoría a la película y a dibujar unos personajes inolvidables. Sin duda, en la filmografía de Mel Brooks, esta obra debe ocupar un lugar de privilegio, aunque también tenga mucho a favor, que el realizador no ejerciera de actor también, cómo acostumbra a hacer en muchas de sus obras.
Nunca el tandem Mel – Gene estuvo más genial ¡ (Oscar al mejor guión adaptado del año 1.975 incluido).