Por Tomas Palomar del Equipo Aariadna
Al repasar los primeros años de la biografía de Mario Puzo uno tiene la sensación de que podría ser la del mismísimo Don Vito Corleone al que dio vida, y muerte, él mismo. Es entonces cuando llegas a comprender el porqué ‘los padrinos’ (libro y films) tienen ese aura de verdad, vamos, que te los llegas a creer. Si no... atentos a la historia...
15 de Octubre de 1920. Una mujer napolitana que ha llegado con su marido unos años antes a Nueva York en busca de fortuna da a luz en el barrio de ‘Hell's Kitchen’ en Manhattan. El niño se va a llamar Mario. La suerte no acompaña a la familia Puzo. Mario, que no ha podido ir a la escuela, se dedica a callejear por el barrio junto con sus cuatro hermanos. Es su primer contacto con la delincuencia y el crimen organizado. El padre les abandona cuando él tiene 12 años y la madre tiene que sacar a los niños adelante a base de tesón y coraje.
En los años cuarenta ve una solución a su precaria situación alistándose a las filas del ejército americano que participa en la II Guerra Mundial y es destinado a Alemania.
A estas alturas la vida de Mario Puzo ya se ha separado de la de Don Vito Corleone pero... ¿conoce alguien la historia de su hijo Michael?
En Alemania conoce a Erika, que se convertirá en su mujer, y empieza a entrarle el gusanillo de la escritura. A su vuelta de Europa recibe clases nocturnas de literatura para ganarse una asignación del ejército. Estudia ciencias sociales en la Universidad de Columbia, empieza a trabajar de contable y escribe relatos cortos en revistas de baja calidad y gusto dudoso.
A partir de aquí su historia se separa de la de sus mafiosos personajes pero, sin duda, con una experiencia así no es extraño el resultado de la que en el futuro se iba a convertir en su novela estrella y que no es otra que EL PADRINO. Volveremos con el símil al final, mientras todavía han de pasar muchas cosas.
Su primera publicación seria es un ensayo sobre la ocupación de Alemania que se llamó ‘The Dark Arena’ (1955) y que fue machacada por la crítica. En los años 60 trabaja como director de la Magazine Management Company que edita cuatro revistas de aventuras mensuales. Muchos de los relatos allí publicados los escribe el mismo Mario Puzo. Son sus primeras historias de gansters. Tampoco tiene mucho éxito el libro ‘Mamma Lucia’ (1964). Insiste en 1965 con la novela ‘El peregrino’, que aunque tiene más suerte con la crítica no cosecha muy buenas ventas. Más tarde, cuando la fama lo acoge, Mario defiende esta novela como la mejor de su cosecha. Lo siguiente que escribe es ‘The Runaway Summer of David Shaw’ (1966), un cuento infantil.
Y llegamos a su novela insignia, EL PADRINO. Con 45 años, 23.000 dólares en deudas, al borde del fracaso personal y profesional, animado por su agente, intenta salir a flote con un relato sobre la mafia ítaloamericana. El esbozo de diez páginas lo presenta a la editorial de sus primeros libros, Atheneum, pero es rechazado. El resumen llega a la editorial Putman. La idea gusta y le adelantan 5.500 dólares para que desarrolle la novela. Él no se siente demasiado motivado y se lo toma con calma, se documenta ampliamente con archivos reservados sobre la materia y compagina la escritura de la novela con la publicación de relatos y críticas literarias para sus revistas. Apremiado por la editorial, cuatro años después, entrega la novela y con el dinero que recibe se toma con su mujer y sus hijos las primeras vacaciones de su vida. Antes de partir solicita a Putman realizar algunos retoques al volver de vacaciones, pues no ha quedado muy satisfecho del resultado final. No le va a dar tiempo. A su vuelta ya se han vendido los derechos para la edición de bolsillo y están muy avanzadas las negociaciones con Paramount para hacer una versión cinematográfica de la que el mismo Mario se va a convertir en guionista.
La suerte por fin le sonríe. Gana un Oscar por el guión de la primera parte de EL PADRINO (1971). Sus experiencias relacionadas con la película quedan plasmadas en una rareza llamada ‘The Godfather Papers & Other Confessions’ (1972). Participa en el guión de la segunda parte, con el que gana de nuevo el OSCAR en 1974. Ese mismo año escribe el guión de ‘Terremoto’ (1974). Vuelve a la novela con ‘Fools Die’ (1975), un hábil juego de doble triángulo corrupción-poder-sexo en Nueva York-Las Vegas-Los Ángeles. En 1977 escribe ‘Inside Las Vegas’ inspirado en una ambientación en su segunda residencia del cuento infantil que escribió en 1966. Pero no olvida los guiones cinematográficos y se embarca en la escritura de ‘Superman’ (1978).
La seriedad y credibilidad con que está tratado el tema de la mafia en EL PADRINO hace que mucha gente le acuse de haber pertenecido a ella. Él siempre lo negará argumentando razones de peso. De ser cierto ya habría muerto por violar la omertà, ley del silencio en lenguaje mafioso.
A pesar del éxito sigue arrastrando una profunda crisis de autoestima. Él nunca se consideró un buen guionista y es por eso que acude a un manual para mejorar la técnica. No pasa del prólogo, donde citan su PADRINO como ejemplo a seguir, y se embarca en la redacción de ‘Superman II’ (1980). Para su siguiente novela Mario Puzo se inspira en el bandido Salvatore Giuliano y da forma a ‘El Siciliano’ (1984), llevada a la pantalla grande por Michael Cimino y en el que se narra el exilio italiano de Michael Corleone. Sigue compaginando su labor de novelista con la de guionista y escribe el de ‘Cotton Club’ (1984) pero su amigo Coppola no respeta ni una línea y vuelve a caer en una crisis de creatividad similar a la de sus primeros años como escritor.
Mientras, en 1980, ha muerto su esposa, Erika. Mario Puzo vence la tristeza con Carol Gino, la última enfermera de su mujer, a la que nombra consigliori. Su primer encargo es copiar las novelas de Mario a ordenador, eso sí, bajo la atenta supervisión del ‘Don’. Con el tiempo Carol se convertirá en su mujer.
Vuelve a la carga con el guión de EL PADRINO III (1990) y resurge como novelista de la mano de ‘La cuarta K’ (1991), su consagración definitiva, pero que coincide con el inicio del deterioro de su salud y abandona de nuevo la escritura. Animado por su consigliori insiste con ‘El último Don’ (1996), donde entrecruza toda su experiencia en los temas de la mafia y el cine. La novela es todo un éxito de ventas y es adaptada en una serie de televisión.
Y se acerca el fin. En sus últimos años de vida a Mario Puzo le va a ocurrir con Don Vito lo mismo que le pasara a Bela Lugosi con Drácula. Con tripa prominente, con el pelo hacia atrás, impecablemente vestido, en su casa de Long Island, pasa el tiempo rodeado de sus hijos y nietos, disfrutando de un delicioso plato de pasta probablemente preparado por su mujer o quizás fumándose un puro. Finalmente ..., muere, si es que eso es posible, porque yo... lo creo eterno, como el agua o el aire i Es un 2 de Julio de 1999. Las causas, ya lo imagináis, un ataque al corazón. Antes de caer en eterna omertà le ha dado tiempo de perfilar sus dos últimas novelas que son publicadas a modo póstumo, ‘Omertà’ (2000) y ‘La familia’ (2001) que por encargo es terminada por su consigliori.
Pasados cuatro años de su muerte se está planteando el continuar la novela de EL PADRINO con un escritor de encargo. Incluso parece ser que la familia ya ha elegido al nuevo ‘Don’. Se va a llamar Mark Winegardner. Es todo un reto conseguir un resultado digno. A nosotros, solo nos queda agradecerle a Mario los buenos ratos que nos ha hecho pasar y orar por el alma de Mark, que tanto lo necesitará...
J. G.
(i) de la “Fundación mítica de Buenos Aires”, Jorge Luis Borges