PELÍCULAS 6 ANIVERSARIO -Amelie, por Virginia Rodriguez -Cinema Paradiso, por Ana G. Sedano -Mario Puzo,¿Realidad o Ficción?, por Por Tomas del Equipo Aariadna -"El jovencito Frankenstein" Por Neus Hernández -Los puentes de Madison Por Alfonso Pujol -Encuentros en la tercera fase por Daniel del Casar -Martin Hache Por Francisco Molina CADENA PERPETUA Por Juanma Sepulcre -In the mood for love (deseando amar) -Beautiful girls, por Oscar Alemany |
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VIVIR (IKIRU)
Argumento: Kanji Watanabe es un hombre que ha tenido muy pocas satisfacciones en esta vida. A sus cincuenta y tantos años de edad, ha pasado más de la mitad de su existencia relegado a un deprimente rincón de una dependencia del ayuntamiento de Tokio, donde ejerce su poco relevante labor como jefe de la sección de ciudadanos, sin haberse ausentado ni tomado un miserable día de vacaciones en treinta años. Kanji se limita a cumplir estrictamente con su función, sin aportar nada nuevo ni aspirar a nada más, ni en lo laboral ni en lo personal. Kanji enviudó siendo aún joven y renunció a buscar una nueva pareja, así que convive en su domicilio con su hijo Mitsuo y la esposa de éste, quienes no aprecian demasiado a Kanji y tratan de independizarse, aunque contando para ello con la ayuda económica de su padre. A pesar de todo, el señor Watanabe no parece ser consciente de que su vida es un auténtico asco, un desolador sinsentido, hasta que un día, preocupado por un intenso dolor en el estómago, acude al médico y descubre que tiene cáncer y sus días están contados. A partir de ese momento, Kanji centrará sus esfuerzos en recuperar el tiempo perdido, en descubrir verdaderas razones para vivir, algo a lo que había renunciado hacía décadas. Su búsqueda contrarreloj de sentido a la vida contará con la ayuda de dos excelentes guías: un novelista bohemio que conoció por casualidad en un bar; y Toyo Odagiri, una de sus subordinadas en la oficina municipal. En sus últimos meses de vida, Kanji Watanabe invertirá mucho tiempo en ayudarse a sí mismo y también a los demás, de tal modo que antes de morir hará todo lo posible por que el ayuntamiento escuche las quejas de unas ciudadanas y transforme una infecta zona pantanosa en un parque infantil.
Pero "Vivir" no es una obra que perdurará en el tiempo y en el espacio sólo por el hecho de pinchar en carne en el delicado problema de la falta de realización en el trabajo. En "Vivir", Kurosawa demostró una vez más su inquietud hacia problemas filosóficos universales. El elemento temático central del filme es la angustia existencial de Kanji, un hombre que ha descubierto al final de sus días que no ha sido nada y que, si no pone remedio urgentemente, morirá sin ser nada, sin que su existencia quede revestida del necesario lustre trascendental para poder decir que vivió y que su paso por este mundo importó. Cuando vemos películas como Vivir, asistimos a una exposición brillante y contrastada sobre la miseria y la grandeza del hombre de hoy: el “no somos nadie” batiéndose en crudo duelo con el “todo es posible si nos lo proponemos”. Y es que eso es, en definitiva, vivir. Ni más ni menos. En lo técnico, y por evitar caer en una línea metafísica en mi exposición (la web es de cine, no de filosofía), me quedo con la maestría que muestra Kurosawa en el manejo de los flashbacks, que nos permiten regresar en el momento adecuado a los momentos capitales de la vida del señor Watanabe, como la muerte de su esposa y una importante operación quirúrgica que sufrió su hijo. Y como se trata de la crónica de una muerte anunciada y por tanto la defunción del protagonista carece de interés en cuanto que la esperamos desde el comienzo de la película, Kurosawa no cae en el convencionalismo de demorar hasta el final el momento del fallecimiento de Kanji sino que la muerte le sobreviene a la mitad de la película y, a partir de ese fatal acontecimiento, se va echando la vista atrás y poco a poco se van desvelando ante el público los principales elementos de la trama. Un tratamiento de la acción nada lineal, original y magistral, como no podía ser de otra forma tratándose de Kurosawa. Muy loable es el trabajo de los actores, fundamentalmente el de Takashi Shimura encarnando a un angustiado Kanji Watanabe. Mención especial merece la actriz Miki Odagiri, en el papel de la señorita Toyo, cuya alegría y espíritu juvenil ofrece un excelente contrapeso a la dramática gravedad que caracteriza a Watanabe. Conclusiones: Pocas alabanzas puedo añadir a las que he recogido en los párrafos anteriores. Simplemente diré que "Vivir" es una de las películas que más me han marcado en mi afición por el cine en general y el japonés en particular, porque me permitió descubrir otro Kurosawa, capaz de crear grandeza sin tener que recurrir a la grandeza, o sea, a partir de historias de lo más comunes, a partir de la vida misma. Y es que vivir es una aventura cuyas arduas batallas generalmente no se libran a golpe de katana, ni tienen como protagonistas a inalcanzables héroes shakespearianos. Vivir es mucho más que todo eso. Gabriel González Maurazos "Gracias Gabriel, por acercarnos ese desconocido cine oriental, para la mayoría de nosotros. Un placer leer tus comentarios" Oscar Alemany |
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TÍTULO VIVIR
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