Una breve historia de la guerra de Chechenia
La primera guerra del Cáucaso se remonta a 1817 y se prolonga hasta 1864, convirtiéndose
en una de las más largas y sangrientas de la historia del Imperio Ruso. En 1859 Chechenia
fue incorporada al territorio de Rusia. En 1920 entró a formar parte de la República
Montañosa Autónoma, y desde 1936 de la República Checheno-Ingush. En
1944 medio
millón de chechenos y de Ingush fueron deportados a Kazajstán y al Asia Central en lo que
fue una decisión personal de Stalin, “para ayudar y secundar al enemigo” durante la
Segunda Guerra Mundial. Tras la desintegración de la URSS, Dzhokhar Dudayev fue
elegido presidente de Chechenia en octubre de 1991, y declaró la independencia de
Chechenia. La guerra empezó el 1 de diciembre de 1994, cuando tropas federales entraron
en Chechenia. La guerra acabó en 1996 con la muerte de Dudayev y la firma de un tratado
de paz en Khasavyurt. En agosto de 1999, se reanudó la ofensiva militar después de que
una banda de guerrillas comandadas por Basayev y Khattab entrara en territorio de
Dagestan (Rusia). Según las estadísticas oficiales, la primera guerra chechena provocó
50.000 víctimas civiles y murieron hasta 6.000 soldados rusos. En la segunda guerra
murieron entre 15.000 y 25.000 civiles, y cientos de miles de personas se convirtieron en
refugiados.
El director: Alexander Sokurov
Metafísico, poeta lírico, innovador, devoto del cine, defensor apasionado de los valores
humanitarios.
Alexander Sokurov nació el 14 de junio de 1951 en el pueblo de Podorvikha, en la región de
Irkutsk. En 1974 se licenció en la Facultad de Historia de la Universidad Gorky, y en 1979
acabó sus estudios en la Facultad de Dirección de VGIK, el instituto nacional de cine. En
1978 hizo su primer largometraje, “The Lonely Voice of Man”. Desde 1980 ha trabajado
como productor en los estudios Lenfilm. Es autor de más de cuarenta largometrajes y
documentales. Ha participado y ganado premios de festivales en Cannes, Venecia, Berlín,
Locarno, Rótterdam, Montreal, y Moscú. Vive y trabaja en San Petersburgo.
Una película sobre la guerra sin ninguna guerra
Extracto de una entrevista con Alexander Sokurov
Para mí, esta historia no es sobre lo real sino sobre lo eterno. No es sobre la Rusia actual,
sus políticas en el Cáucaso, su ejército, sino sobre la vida eterna de Rusia. La guerra es
siempre algo terrible. En esta película sobre la guerra no hay ninguna guerra. Las
operaciones militares se han dejado fuera de los límites de la película. No me gustan las
películas de guerra. Para mí fue suficiente estar allí en su día y verlo por mí mismo para que
todos estos ataques espectaculares, explosiones pintorescas y cuerpos cayendo a cámara
lenta queden vinculados a algo “vulgar” y “falso”. No hay poesía en la guerra, no hay belleza,
y nunca debería filmarse poéticamente: es un horror que no se puede expresar, una
degradación humana que no se puede expresar. Y para entenderlo es suficiente encontrarse
en estas circunstancias en serio una sola vez. “Alexandra” era el título de trabajo, pero los
dos productores, tanto el ruso como el francés, nos pidieron que dejáramos el título tal cual.
Existe una raíz universal para el nombre Alexandra. El nombre lleva a un camino simple y
directo hasta el personaje.
Su voz y su cara me fascinaban cuando era un niño...
La primera vez que escuché su voz yo iba a la escuela. Era una voz extraordinaria. Más
tarde pude ver un clip de la opera de Dmitry Shostokovich “Katerina Izmailova” por
televisión, y fue la primera vez que vi su cara. Y era una cara extraordinaria. En Galina
Vishnevskaya encontré lo que no había visto en nadie más: una persona bella,
absolutamente en paz consigo misma, y con una voz única. Y cuando estaba estudiando en
la Facultad de Historia, descubrí la oposición de Mstislav Rostropovich y Galina
Vishnevskaya contra el gobierno soviético, que parecía ser tan poderoso y monolítico.
Recordé y pensé en ella muchas veces, pero nunca pude soñar que el destino nos uniría. Se
me ha invitado varias veces a dirigir una ópera, pero siempre me he negado. Un día recibí
una llamada, y una voz masculina muy familiar me dijo: “Hola, soy Slava, necesito hablar
contigo.” Inmediatamente reconocí la voz de Mstislav Rostropovich. Vino a San Petersburgo
y me propuso que montáramos una ópera. Y entonces llegó Galina Pavlovna, y la vi. Desde
ese momento lo entendí: ya está, todo lo que tengo dentro se va a hacer realidad. Una
mañana, los detalles de la idea que hay detrás de esta película empezaron a encontrar su
camino. Tenía que ser una película con ella y dedicada a ella. La llamé a París y le conté la
historia que tenía en la cabeza. Recuerdo su silencio y después sus primeras palabras: “Por
supuesto que vamos a trabajar.” Cuando leyó el guión, sólo dijo una cosa: “¿Realmente yo
puedo hacer esto?”
Su personalidad es de una magnitud inmensa...
Vine a ver a Vishnevskaya en Moscú, y escuchamos las grabaciones de Shalyapin, vimos
películas con Anna Magnani, las analizamos. Intentamos entender qué es una mujer que no
es bella en la pantalla, y lo bella que es su falta de belleza. Trabajaba intensamente y de
forma muy productiva. Podía sentir cómo estaba cambiando. Sin orgullo, sin altanería.
Entendía perfectamente que tenía que pasar por un acto de transformación que sólo podía
conseguir un actor entre un millar. Vishnevskaya es un caso absolutamente excepcional.
Con ella, una o dos tomas eran suficientes. Aceptaba lo que le pedía casi antes de decirlo.
Su naturalidad, su concentración absoluta, sus reacciones tan precisas a la actividad física,
su brillante trabajo con sus compañeros. Es una artista con un talento tan grande que no
sólo es capaz de realizar su propio trabajo, sino también de inspirar a sus compañeros.
Nunca he visto este nivel de concentración y de integridad. Si había alguna pausa durante el
rodaje, ella no hablaba con nadie: se ponía los auriculares y escuchaba música. Tenía el
deseo de mantener el personaje que había desarrollado y de no desperdiciarlo. La magnitud
de su personalidad es inmensa. Fue un reto para muchos de los otros acostumbrarse a ella,
intentar estar a su altura.
El rodaje tuvo lugar bajo condiciones extremas
Cuanto más artística es la tarea, más honestidad se requiere. Durante los últimos años todo
el mundo ha estado haciendo películas sobre Chechenia en Kabardino-Balkaria. Pero
nosotros la hemos hecho en Chechenia: aquí la atmósfera es diferente. El rodaje tuvo lugar
en el centro de todo: en Grozny, cerca de Grozny y en Khankala, donde están las tropas
rusas. El rodaje duró 28 días y se realizó bajo condiciones extremas. Pero tenía que ir allí:
hay aire real, personas reales, tensión real, sólo allí. Después de todo, una película es una
parte irrepetible de la vida. No puedo desperdiciar la vida en borradores. Para poder hablar
con honor y dignidad sobre la guerra que nos ocupa, tuvimos que pasar por la experiencia
del riesgo. Viajamos a las sesiones de rodaje en vehículos blindados, con escolta. De hecho,
hay explosiones constantes, ataques, las carreteras están minadas. Galina Vishnevskaya
vivió en un bunker, y la trasladábamos por separado. Cambiamos las matrículas, los coches,
las rutas, todo estaba codificado. En algunos casos salíamos del coche, rodábamos siete
minutos y volvíamos directamente. Filmábamos en los lugares en los que las personas
cumplen su servicio militar, donde viven, donde duermen, donde comen. Esta atmósfera nos
ayudó a compensar algo, a ver con más precisión y pureza.
No podía rechazar este papel
Extracto de una entrevista con Galina Vishnevskaya
Sokurov simplemente dijo que es muy importante hacer ahora una película como ésta sobre
Chechenia. Sin ninguna guerra a la vista, sin bombas ni tiroteos, a fin de entender, de
asumir la situación. También insistió en que vio el personaje de su heroína específicamente
en mí... No hay nada abiertamente franco en esta película, no hay moral. Simplemente es un
reflejo de la realidad, un retrato copiado de la vida – tres días en Grozny, una abuela que
visita a su nieto, un capitán de 27 años que ha sido destinado a Chechenia. Diferentes
situaciones, reuniones, conversaciones. Los diálogos no son largos, prácticamente no hay
nada que se haya construido especialmente, todo son escenarios reales… Hay un episodio
en el que incluso subo a un camión blindado. Los héroes no tienen ninguna historia en la
película. Se insinúa que esta mujer había sido maestra en el pasado, la mujer de un
soldado, y ahora su nieto también es un soldado. Es simplemente una mujer rusa, y toda la
situación la vemos a través de sus ojos. Lo más duro fue salir del tanque. Y no lo digo sólo
literalmente. Salir del tanque hacia una vida en paz: esto es lo más duro para todas las
personas de Chechenia hoy en día.
Galina Vishnevskaya
Una leyenda de la escena operística rusa
Galina Pavlovna Vishnevskaya nació en 1926 en Leningrado, e inició su actividad creativa
en el Teatro de Opereta de Leningrado. De 1952 a 1974, fue solista del Teatro Bolshoy,
donde interpretó más de treinta papeles. En 1955 se casó con Mstislav Rostropovich, con
quien su vida y su arte han estado vinculados inextricablemente. En 1974 Rostropovich y
Vishnevskaya se marcharon de la URSS, y en 1978 fueron desposeídos de su nacionalidad
soviética. En 1990 los músicos recuperaron su nacionalidad, y poco después Vishnevskaya
volvió a Rusia. En 2002 abrió un Centro para la Opera en Moscú. Galina Vishnevskaya ha
cantado en los escenarios más importantes de todo el mundo. Es una artista consagrada de
la URSS, y ha ganado muchos premios y galardones internacionales.