2003: UN AÑO DE CINE.
Por Raúl Ruíz
A primera vista el año 2003 no destaca especialmente por
el gran numero de obra maestras, aunque hay el suficiente numero de
buenas películas como para justificar la existencia de este articulo.
Debo admitir que es difícil escribir un articulo sobre el 2003
teniendo en cuenta el gran numero de films interesantes que no he podido
ver, me vienen en mente Osama, Elephant, En la
ciudad, Swimming pool, La flor del mal, Soñadores, Suite Habana,
Noviembre, Bienvenidos a Belleville, El Bonaerense, A
propósito de Schmidt y muchas más que fue imposible
ver en su momento, y que veré cuando se editen en DVD. Las más
destacadas de las que he visto las dividiré por secciones, totalmente
subjetivas, que pueden servir como guía para aquellas personas
que no las han visto, teniendo en cuenta que lo reflejado solo es la
opinión personal de un enfermo de cine. La primera división
"las mejores" hace referencia a aquellas películas
que aspiran a obras maestras, la sección "las olvidadas"
hace referencia a aquellas que no han tenido la repercusión merecida
aún estando muy por encima de la media y que deben ser reivindicadas,
finalmente la sección "buenas" hace referencia a aquellas
películas cuya calidad es remarcable.
Las mejores
Si
hay una película admirada (y odiada) esa es Dogville
de Von Trier, es valiente, atrevida,
apasionada y brutal, su escenografía pseudoteatral es discutible
y puede crear cierto distanciamiento al espectador, el tiempo dirá
si es una obra maestra o una excentricidad, hoy por hoy merece estar
entre las mejores.
Otra película muy especial es Adaptation
(El ladrón de orquídeas) de
S. Jonze, una delicia de metacine, visualmente muy simple y argumentalmente
muy original, fresca y extraordinaria, una película que deben
ver todos los interesados en la creación de guiones o en el buen
cine.
EEUU a aportado dos film más de gran interés: Mystic
River de C. Eastwood, favorita
de gran parte de la critica, es una muestra de construcción narrativa
en la línea del mejor cine clásico, aderezada por unas
interpretaciones sencillamente soberbias. Y La
última noche, la película más "blanca"
de Spike Lee y una de las mejores que ha
filmado (con el perdón de Haz lo que debas), una extraordinaria
visión del New York post 11 de septiembre y un Edward
Norton en estado de gracia.
También del país de las barras y las estrellas nos llegó
el documental Bowling
for Columbine de M. Moore, un
divertido, sarcástico y valiente documental que critica la obsesión
por las armas y la paranoia por la seguridad de la América blanca,
y un reflejo de hacia donde va nuestra temerosa cultura de clase media,
se ha convertido en el documental más visto de la historia y
a puesto de moda el documental en la pantalla grande. Otro (falso) documental
de gran interés es el filmado por el ingles M.
Winterbotton In
this world, que narra la inquietante odisea de dos inmigrantes
afganos camino al supuesto paraíso occidental, su interés
supera lo cinematográfico y es una de las películas más
importantes a nivel social y humano de las que se han estrenado en los
últimos años.
Otro film de origen británico es Sweet
sixteen,
una de las películas más inspiradas del siempre reivindicativo
Ken Loach, cuyo desconocido reparto da
una gran fuerza dramática a una de las historias más duras
del año.
En latitudes más lejanas nos encontramos algunas maravillas;
de Finlandia nos llega El hombre sin pasado
de Aki Kaurismäki, una (aparentemente)
sencilla, emotiva, divertida y entrañable historia de un hombre
que, después de perder la memoria por una paliza recibida, encuentra
cobijo entre los desheredados y los mendigos. Una excelente muestra
de cine social filmado con gran educación y sin moralina aleccionadora.
De Brasil nos llegó Ciudad
de dios
de F. Meirelles, una terrible radiografía
de la vida en las favelas de gran fuerza visual, digna revisitación
del universo "Scorsesiano", de dolorosa violencia. De oriente
llegaron dos grandes películas: de China aterrizó Hero
del gran director Zhang Yimou, una
película épica con gran fuerza dramática, que destaca
por sus homenajes al cine de Kurosawa, su gran reparto y por ser una
de las películas más bellas jamas filmadas (con una fotografía
y unos juegos de colores sencillamente increíbles). Otra película
de enorme belleza visual y estética es la japonesa Dolls
de Takeshi Kitano, una muestra del
lado más sensible y poético del cine del aparentemente
ultraviolento universo Kitano, delicada, dolorosa y melancólica,
más que un film con historia de ficción es una poesía
filmada.
Ya más cerca, y defendiendo el honor del cine patrio, nos encontramos
Mi
vida sin mí de Isabel
Coixet, filmada con reparto internacional en la lejana Canadá,
una dignisima continuación estilística de Cosas
que nunca te dije, a la que incluso logra superar, en gran parte
gracias a una inspiradisima Sarah Polley,
una de las interpretaciones del año. Y la gran triunfadora de
los premios Goya, Te
doy mis ojos de Iciar Bollain,
una sincera y humana visión del maltrato domestico, que huye
del morbo fácil (algo que no hizo Solo
mía),
con un gran guión y unas interpretaciones excelentes que dotan
de humanidad a los dos protagonistas principales, creando una de las
grandes películas del año.
Las olvidadas
Si ha habido una película que merece ser remarcada (podría
ponerla con lo mejor del año con toda la tranquilidad) y que
ha pasado por la cartelera casi sin notarse esa es Lejano
(Uzak) del turco N. B. Ceylan, un
film de gran capacidad poética, que facilita (requiere) la reflexión
del publico, silenciosa y tranquila, para desesperación de muchos
y alegría de unos pocos que encontraran en esta película
un pequeño oasis de gran cine.
La última película de Todd Solondz
Storytelling (Cosas
que no se olvidan) llegó con mucho retraso y sin ningún
tipo de publicidad que la diera a conocer, si bien es cierto que no
esta a la altura de su anterior Happiness,
mantiene un nivel alto y algunos momentos y diálogos son dignos
sucesores de dicha película de culto.
Otro gran director ninguneado es Chen Kaige,
su Together se estrenó sin hacer
ningún ruido, y a pesar de que no es su mejor film y de que le
sobra cierta sensiblería, es estupendo, entretenido y emotivo.
Neil Jordan no ha tenido tampoco demasiada
suerte con El
buen ladrón,
su revisitación de Bob le flambeur del ya clásico J.
P. Melville, es una estupenda película que sabe actualizar
el espíritu del cine negro y que se beneficia de un Nick
Nolte pasado de vueltas que se encuentra muy a gusto con su papel
de antihéroe. Bloody
sunday de Paul Greengrass, a
pesar de su premio en Berlín, tampoco ha durado mucho en cartelera,
una visión casi documental de la brutal carga policial que marcó
un antes y después en la relación Irlanda-Gran Bretaña,
un film durisimo y atrevido de una gran calidad. Por otro lado, el siempre
interesante e hipnótico Atom Egoyan
estrenó Ararat una historia coral
cuyo eje es el olvidado genocidio Armenio-griego que los turcos realizaron
durante la primera guerra mundial, es también una obra personalisima
donde surgen toda clase de demonios interiores y un ejercicio de metacine
muy original.
Si hay un film que apesta a futuro culto ese es May
del novato Lucky McKee, una película
sobre las dificultades para relacionarse de una adolescente, que mezcla
el drama psicológico, la comedia negra y las referencias al terror
clásico (de Dario Argento al monstruo de Frankestein) y una actriz
protagonista muy prometedora.
Otros films a tener en cuenta son La peligrosa
vida de los Altar boys de Peter Care,
una agridulce visión de la adolescencia, que si bien no alcanza
la fuerza ni el interés de Las vírgenes
suicidas, mantiene el listón muy alto. Buffalo
soldiers de Gregor Jordan es la
película gafe del año, una película antimilitarista
que se iba estrenar en EEUU justo cuando ocurrió lo del 11-S
y que cuando se postergó coincidió con la invasión
a Irak, lo que la ha llevado a un injusto olvido, sin ser una obra maestra
es una estupenda comedia negra, que tiene una saludable ración
de mala leche poco común en el cine norteamericano reciente.
Buenas
Por fin terminó la trilogía de El
señor de los anillos con El
retorno del rey
(Peter Jackson), finaliza con una tercera
parte con todos los pros y contras de las anteriores partes, gran épica,
luchas espectaculares, un metraje excesivo, demasiado sentimentalismo
barato, una fotografía maravillosa y la sensación de estar
viendo lo mejor que se haya hecho jamas en el genero de "capas
y espadas". Otras producciones "made in Hollywood" a
tener en cuenta son: Crueldad intolerable
de los hermanos Coen, divertida comedia
sentimental que recuerda a las clásicas luchas de sexo dirigidas
por Howard Hawks, Preston Sturges, B. Wilder
y muchos otros en la era dorada del cine. Ultima
llamada (Joel Schumacher) es
un film que sabe crear angustia y claustrofobia, que cuenta lo que debe
contar, que no se alarga innecesariamente y que entretiene. Lejos
del cielo (Todd Haynes) traslada
a la pantalla el universo de Douglas Sirk,
melodrama desencadenado trufado de colores luminosos (esa maravillosa
fotografía) y una radiografía de las miserias escondidas
de la Norteamérica bienpensante, con una espléndida Julianne
Moore, que repite gran actuación en Las
Horas (Stephen Daldry), película
inteligente y emotiva, refleja la soledad y la tristeza de tres mujeres
en distintas épocas con un montaje atrevido y elegante, con gran
lucimiento interpretativo de las tres protagonistas. Chicago
(Rob Marshall) triunfó en
los Oscars, algo poco frecuente tratándose de un musical, es
espectacular y funciona muy bien como entretenimiento, aunque quizás
esté demasiado sobrevalorada, ya que no alcanza la fuerza dramática
del cine de Bob Fosse, al que intentan
emular. Otro musical remarcable es El detective
cantante (Keith Gordon), quizás
como musical no acaba de funcionar del todo y la dirección es
bastante mediocre, pero los diálogos (trufados de humor absurdo
y paródico) y las interpretaciones son maravillosas y bien valen
lo pagado en la taquilla. En lo referente al cine puramente espectáculo
podemos destacar
X-men 2, posiblemente la mejor película
de superheroes Marvel filmada hasta la fecha, aunque a los no habituados
puedan perderse con demasiada facilidad con tantos personajes.
Woody Allen, como cada año, ha estrenado película, en
esta ocasión Todo
lo demás con un acertado Jason
Biggs y unos diálogos muy en la línea del director,
aunque le falte algo de chispa y de frescura para alcanzar las grandes
obras que dirigió en los 80 y 90. Otro director de los de siempre,
Brian de Palma, estrenó su enésimo
pseudo-Hitchcock Femme fatale, película
muy bien dirigida e interesante, pero con un final excesivo y retorcido
que nos hace añorar al maestro.
Otra película a tener en cuenta es la marcianada Punch-drunk
love (Embriagado de amor) de P. T. Anderson,
una pseudo-comedia romántica que tiene la gran habilidad de introducirnos
en la retorcida y paranoica mente del protagonista, un (por primera
vez) estupendo Adam Sandler.
También de EEUU nos llegó Las mujeres
de verdad tienen curvas (Patricia Cardoso),
una divertida y emotiva comedia agridulce femenina (que no feminista)
que trata sobre las diferencias generacionales y sobre los prejuicios,
con una dirección plana y telefilmica, pero con un guión
y unos actores sencillamente extraordinarios.
Del Reino Unido nos llega Las hermanas de la Magdalena
dirigida por el actor Peter Mullan (Mi
nombre es Joe), es un durisimo alegato contra los conventos donde
se internaban a las chicas supuestamente conflictivas, donde eran sometidas
a duros trabajos y ha constantes humillaciones, la película no
escatima escenas de gran crudeza con una importante fuerza dramática
y una dirección sobria y valiente. Otro film ingles completamente
distinto es 28 días después
(Danny Boyle), una revisión digital
del ya clásico tema de los muertos vivientes, muy por encima
del cine de terror contemporáneo, con uno de los principios más
desoladores que pueda recordar, el problema es que a medida que avanza
el film se va desinflando, y uno se queda con un buen sabor de boca
pero con la sensación de que podía haber sido mejor. Y
24 hours party people otro falso documental
de M. Winterbotton, esta vez sobre la época
musical conocida como "Madchester" y dando principal protagonismo
al personaje de Tony Wilson, presidente de la Factory records y de la
histórica discoteca "Hacienda"
De Alemania han llegado dos buenas películas: la oscarizada En
un lugar de Africa (Caroline Link),
una buena historia que refleja acertadamente el choque cultural de unos
judíos alemanes que, huyendo del nazismo, van a vivir a Sudáfrica.
Good
bye Lenin es una fresca e inteligente comedia en la que se
refleja el trauma que significó para muchos alemanes el cambio
de régimen después del derrumbe del muro de Berlín.
Ya en España nos encontramos con Las Horas
del día (Jaime Rosales) que
narra la anodina y mediocre vida de un don nadie que termina convirtiéndose
en un asesino psicopático, un film que representa el tedio y
la monotonía de forma muy convincente. También nos encontramos
con la estupenda
Torremolinos 73 (Pablo
Berger), una comedia agridulce que representa los 70 con gran
exactitud y que se cachondea muy inteligentemente de lo reprimidos e
inocentes que eran los españoles en aquella época.
Para finalizar hacer mención a La pelota
vasca. La piel sobre la piedra, un buen documental de interés
social, político y cinematográfico, al que le sobra minutaje
y densidad oratoria para ser una obra maestra, pero que mantiene un
gran nivel. La polémica surgida a su alrededor es tan absurda
como extracinematografica.
El 2004 parece prometedor, no ha hecho más que empezar y
ya se han estrenado peliculas tan interesantes como 21
gramos (A. G. Iñárritu),
Todo o nada (Mike Leigh), El chico que
conquistó Hollywood (Brett Morgen y Nanette
Burstein), Zatoichi (Takeshi Kitano),
Casa
de arena y niebla (Vadim Perelman),
Lost in traslation (Sofia Coppola) o Kill
Bill vol. 1 (Quentin Tarantino),
ojala se mantenga el nivel.