Ir al
cine es todo un ritual, consta de muchas fases por supuesto, porque
la decisión a tomar es dura. De ella depende nuestros 6 euros.
No es cuestión de dárselos a cualquier desaprensivo
disfrazado de taquillero o taquillera. No es sencillo elegir el
día, el
cine, la sesión adecuada,la fila, la butaca, la compañía
ect ect. Vamos hay toda una serie de factores que influyen en una
decisión tan trascendental para nuestras vidas monótonas
y aburridas.
Pero empecemos de una vez. Mi primera neura es elegir el día.
Si por cuestiones de trabajo me es permitido, elijo por supuesto entre
semana, el fin de semana ni nombrarlo. Esta lleno de adolescentes
masca-chapas con las hormonas sexuales a punto de estallar. Estas
les impiden prestar un mínimo de interés a lo que ocurre
a la pantalla y como por algún sitio deben de salir dichas
hormonas, lo hacen por la boca en forma de eructos, palomitas sobrevolando
varias filas de butacas o a saber que otras formas pegajosas.
Así que el primer paso ya esta dado, el fin de semana anulado
por completo. Nos quedan de lunes a viernes para elegir. Vamos a descartar
los mas inadecuados. Por supuesto el lunes ni nombrarlo, ese día
se creo para ir como un zombie por la vida, echo polvo del fin de
semana y semi depresivo por todo lo queda de trabajo. Los siguientes
a desechar son el miércoles y el viernes. En el primero la
razón esta clara: es el día del espectador o igual a
sala repleta de marujonas cotorras. Es fácil de reconocerlas,
normalmente se mueven en grupos de 4 ó 5, todas con pelo de
peluquería mas bien de tono gris o rojizo, realizan escurridizos
movimientos para colarse en la entrada del cine y una vez dentro de
la sala,se comunican en un extraño lenguaje con sonidos en
forma de murmullo durante toda la duración de la película.
De vez en cuando la jefa del grupo emite una carcajada gallinera a
la que el resto de la manada responde con evidente entusiasmo. Y el
viernes se cobra a precio de fin de semana, así que sólo
nos queda el martes o el jueves.
Cualquier día de los dos es bueno,las salas de proyección
solo están habitadas por reducidísimos grupos de solitarios,
con ganas de seguir en su anonimato y sin ninguna ganas de relacionarse
con el vecino de butaca. La visión de la películas se
hará en medio de un maravilloso silencio solo interrumpido
muy de vez en cuando por el móvil de algún niñito
de los coj........s.
El siguiente paso
es la elección del cine. Aquí tampoco hay dudas: Los
de los centros comerciales ni de coña. Esta claro que es difícil
decir no a esa multitud de salas, con no sé cuantas películas
, pero vamos como no hagan la pelí en alguna de las salas principales,
te toca ver el film en una especie de caja de zapatos, donde se han
embutido 20 filas de butacas, la pantalla en un poco más grande
que la televisión de tu cuarto, y encima tienes que aguantar
el ruido de la salida de los espectadores de las salas vecinas.
Sinceramente te recomendaría los cines del centro de la ciudad.
Si aún tienes la suerte de disponer de uno así a donde
vives no lo dudaría ni por un instante. Deberíamos dar
las gracias por que existan aún. Donde los acomodadores todavía
se preocupan por su trabajo y donde aún es posible ver los
títulos de crédito, sin que una limpiadora con cara
de muy pocos amigos te este tirando con la escoba a golpes en el tobillo,
porque la puerta de la entrada se vuelve abrir para otra sesión.
Tercer paso: La sesión.
Como siempre empezaremos por los descartes. La primera a las 4 de
la tarde esta prohibido. Existe verdadero peligro de encontrarse con
un grupo de niños de poca edad. Cargados de un cargamento de
chucherías y que casualmente se han puesto en la fila de detrás
a la tuya. Tú estas pensado ¿Qué coño
haces esos niños viendo una película de Tarantino? ,
por poner un ejemplo. Es un verdadero misterio, ¿pero cuantas
veces os ha ocurrido? desde luego a mi unas cuantas. Así que
prefiero evitar estas casualidades infernales. La última sesión
es para noctámbulos reconocidos y como no me encuentro entre
ellos, paso de esa sesión. Total que la más indicada
es la de las 8 mas o menos.
Y para acabar por hoy
terminaremos con la fila.Si os digo la verdad me es indiferente este
tema: Aunque bien es verdad que las filas ultimas las esquivo, porque
me obsesiona el ruido del proyector, y las filas del medio las evito
por la gran cantidad de gente con ganas de hablas que las habita.
Las primeras no porque no me dejan ver bien la pantalla. Así
que como pondréis ver, en este asunto no tengo ninguna preferencia
jajajaja.
Otro día seguiremos
con este tema.
Un saludo a todos.
Oscar
Alemany.