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"Mis neuras en el cine ."2 parte por Oscar Alemany.

Si no recuerdo mal , habíamos dejado el tema de las neuras en la fila. Pues bien retomemos el camino, pero antes de continuar con el tema, quería señalar un comentario acerca de este artículo mandado por un amigo colaborador de Orense. Él trabaja como operario de cámara en un cine. Me comentaba las particularidades de las sesiones de las 22.30 y decía así la cosa:

"Por cierto
te falta un grupo de cinéfilos que no mencionabas en tu reportaje: las
putas y los chulos ¿increíble? pues es cierto, creeme, los lunes y los
martes abundan sobre todo (deben ser sus días libres) en la última
sesión, entran en grupitos de 7 u 8 acompañadas por el chulo que entra
todo orgulloso; y por cierto son el peor de los grupos, pues comen
palomitas y las tiran, se ponen a discutir y a hablar por teléfono
dentro de las salas. Te juro que todo esto lo he visto."

Sin palabras ¿Verdad? esto no lo he sufrido nunca, pero ni ganas tampoco.

Bueno aclarado este tema, sigamos adelante. El siguiente punto era la butaca. Quien no recuerda esas grandes batallas con el vecino por hacerse con el control del antebrazo. Una lucha sin fin, hasta la extenuación o mejor dicho hasta el final de la película. Cualquier estrategia es buena por ser el dueño de ese pedazo de la butaca, esencial para sentirse a gusto durante la visión del film. Pero el problema no termina ahí, hay que seguir luchando con el otro bando. Porque en esta guerra hay tres bandos, uno a tu izquierda y otra a tu derecha, salvo claro esta te sientes en una esquina.
En cuanto al estilo hay varios bien diferenciados. Están la de toda la vida, aunque bien es cierto que son una especie en verdadero peligro de extinción, son incomodas hasta decir basta. Al cabo de un rato sentado en ellas, ya no sabes si tu cuello sufre de una extraña enfermedad por el cual toma vida propia o porque tu cabeza gira hacia la derecha cuando quieres ver de frente o sino esa angustiosa sensación de que tu parte superior va dejar caer todo su peso sobre los hombros. Me acuerdo de una doble sesión en uno de los maravillosos cines de reestrenos, al salir de la sala necesite varias sesiones de masajes para recuperar ese trozo de mi ser. Después están aquellas butacas que se han quedado a mitad camino entre de lo moderno y lo clásico.. Las reconoceréis por estar agujereadas para meter el vasito de coca cola o la botella de agüita de los huevos. Y quien no bebe,¿porque ha de soportar semejante agujero en medio? joder siempre que vas apoyar el brazo, el codo se hunde por ese maquiavélico invento del demonio.

Y para acabar nos encontramos con el tercer modelo de butaca ultramoderna. Espaciosa, donde la separación entre las filas es enorme, vamos ideal para un sueñecito si la película es un bodrio de tres al cuarto. ¡¡¡BRAVO!!!! por el inventor de este maravilloso artilugio.
Bueno ya van quedando menos cosas por destripar. De lo último que nos queda por ver es la compañía ideal para ir al cine. Este es un tema muy complicado que puede herir la sensibilidad de muchas personas. A mi me encanta ir solo al cine, aunque he de confesar que me costó bastante dar ese paso. Al principio no entendía la idea de un ser solitario frente a la gran pantalla. Pero ahora es descubierto el placer. Me ahorro los comentarios del vecino y los enfados a la conclusión del largometraje. Por que supongo que os habréis fijado,pero raramente dos personas suelen ver lo mismo. A veces he llegado a pensar:¿No se habrá ido este chalado/a (con perdón) a otra sala? ¿pero que me está contado este tío/a?
Por no hablar del hecho de quedar, la historia se repite una y otra vez:" Hoy no puedo he quedado con ...., mañana me voy a........, pasado no me viene bien por...........pero oye que yo la quiero ver no te vayas sin mi ehhh, " Esto os suena ¿verdad? total que el 90% de las veces te quedas sin ver la película.
Pero hay ocasiones que la compañía es grata, pero que muy grata, entonces que mas da lo que echen en ese cine, como para ver la pantalla, con otros espectáculos en la sala.

Hasta luego y total no seáis muy neuróticos. A cuidarse

Oscar Alemany.

Si quieres leer la primera parte de este artículo aprieta aqui.