MINBO NO ONNA (LA MUJER ANTI-EXTORSIÓN)
Argumento:Hotel Europa, un hotel de lujo de Tokio, tiene serios problemas. Habían sido designados para alojar a los jefes de Estado que iban a participar en una cumbre internacional, pero a última hora el gobierno japonés decide negarles ese privilegio por una razón muy simple: el Hotel Europa es con frecuencia el punto de encuentro de todas las bandas yakuza de la ciudad, y eso evidentemente no favorece su imagen.
Además, este hotel suele ser presa fácil del “minbo”, palabra que en la jerga de los abogados japoneses define el sofisticado sistema de trampas, amenazas y sobornos que los yakuza emplean para extorsionar a las empresas o los particulares.
Para resolver tan grave situación, la directiva del Hotel Europa decide formar una unidad anti-yakuza, destinada a tratar con firmeza a las bandas mafiosas y negociar con ellas. Los elegidos para tan ingrato trabajo son Suzuki (Yasuo Daichi) y Wakasugi (Takehiro Murata), contable y botones respectivamente del hotel, que no poseen experiencia alguna en materia de seguridad, y para colmo carecen de un carácter firme que les permita ser respetados por los yakuza.
Para que ambos reciban la formación adecuada, la dirección del hotel decide ponerles a las órdenes de una profesional: la abogada Mahiru Inoue (Nobuko Miyamoto), especialista en temas de extorsión y experta en el trato con los yakuza.
Comentarios:Con este trío tan singular de protagonistas y los múltiples careos que tienen con los jefes de los clanes mafiosos, el humor y la fina ironía están garantizados, como en todas las películas del malogrado
director Juzo Itami (malogrado porque se suicidó en 1997 cuando se extendieron rumores de que le ponía los cuernos a su mujer, que no era ni más ni menos que Nobuko Miyamoto, la actriz principal de todos sus largometrajes, incluido éste).
Y es que la película es una formidable sátira, una ridiculización de las costumbres y la imagen de los yakuza, muy alejada de la imagen que se había dado siempre de ellos en el cine japonés, donde, o bien eran mostrados como unos caballeros que respetaban religiosamente sus códigos de honor (era lo normal en las primeras películas del género), o bien se les retrataba como unos personajes nihilistas y totalmente faltos del sentido de la ética y la humanidad (una visión que inauguró el genial Kinji Fukasaku en los años 70 con su serie de largometrajes The Yakuza Papers).
Pero en cualquier caso, da igual si caballeros o villanos, siempre se había dado una imagen seria de los yakuza. No sucede así en "Minbo no onna". La película trata de desmitificar esa imagen cruda de los yakuza e intenta convencer al público de que es posible plantarle cara a las bandas de extorsionadores; que perro ladrador, poco mordedor. En todo momento sus costumbres se ven ridiculizadas, ofreciendo así una imagen lamentable de estas sociedades mafiosas, cuyos miembros son retratados en la película como unos perfectos horteras que no siempre logran imponer el respeto que tratan de infundir mediante sus amenazas.
La película tuvo un gran impacto social en el Japón de los años 90 (hizo buena taquilla), y no tanto por el interés social de la trama en sí (que también), sino por las graves consecuencias que le trajo a su director: a pocos días del estreno, un grupo de yakuzas asaltaron a Juzo Itami cerca de su domicilio, ataque que estuvo a punto de costarle la vida (como podéis ver, la accidentada biografía del propio Itami da para hacer otra película). A partir de ese hecho, se enfriaron y endurecieron las relaciones entre las bandas mafiosas y la policía, que desde los años de posguerra habían sellado una especie de pacto no escrito por el que la policía se comprometía a no entrometerse en los asuntos de estas bandas siempre y cuando los yakuza no causaran problemas fuera de su círculo delictivo.
En definitiva, "Minbo no onna" es una película que marcó un antes y un después tanto en el género cinematográfico de yakuzas como en la relación entre las hermandades criminales japonesas y el resto de la sociedad nipona. A pesar de todo, si sabe descontextualizarse, el espectador pasará un buen rato, riéndose de lo lindo con el arte y el humor satírico del inolvidable Itami y su genial plantilla de cómicos.