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CINE ORIENTAL

Por Gabriel González Maurazos

RETRIBUTION (CRÍMENES OSCUROS)


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RETRIBUTION (CRÍMENES OSCUROS)
Gabriel González Maurazos

Argumento. Una serie de espeluznantes asesinatos tienen lugar en la ciudad de Tokio. En todos ellos las víctimas son ahogadas en fuentes de agua salada. Al inspector Noboru Yoshioka se le encomienda la misión de investigarlos, aunque su compañero, el detective Toru Miyaji, sospecha de él, ya que en los escenarios de todos esos crímenes siempre se encuentran huellas u objetos personales de Yoshioka. Preocupado por tal hecho, Yoshioka empieza a dudar de su propia inocencia, lo que le llevará a acudir a la consulta del psiquiatra, pero también a recordar un sanatorio mental abandonado por donde él pasaba tiempo atrás para ir a trabajar, y tras cuyas ventanas se vislumbraba lo que parecía ser la imagen de una mujer vestida de rojo, similar al atuendo que llevaba la primera víctima de los asesinatos en serie. Buscando datos sobre aquel siniestro edificio, Yoshioka descubrirá que los enfermos mentales que allí quedaban internados décadas atrás eran sometidos por sus “cuidadores” a horribles métodos de tortura, como por ejemplo sumergirles la cara en agua salada hasta morir… Y el espíritu de una de las internas asesinadas por sus custodios es la mujer que Yoshioka veía a través de las ventanas del manicomio en ruinas. Harue, la novia de Yoshioka, tratará de ayudar a su pareja a resolver esta crisis, pero el detective no dejará de recibir visitas de ese espíritu vestido de rojo, que ha pensado que ha llegado la hora de que alguien pague por su muerte: ha llegado la hora de la retribución…

 

El detective Noboru Yoshioka (Koji Yakusho) y el vengativo espíritu que le persigue (Riona Hazuki)

Comentario. El terror no suele arrastrarme al cine. Pocas son las películas de este género que están entre mis favoritas; muy buenas tienen que ser y mucho miedo tienen que haberme infundido. Y si hay algún director actual con cuya forma de concebir el terror congenio, ese es Kiyoshi Kurosawa (nada que ver con el maestro Akira Kurosawa, con quien sólo comparte el apellido). Las historias de este realizador son de esas que te llevan a pensar más que a vomitar, lo que ya de por sí constituye un mérito en el terror contemporáneo, tan amigo de la casquería, los efluvios corporales y el efecto especial. Curiosamente, es la práctica ausencia de todos esos elementos tan viscosos lo que potencia la sensación de terror en el cine de Kurosawa, que opta por elaborar, a través de sus historias de fantasmas, unas refinadas metáforas del lado más siniestro de la realidad que le rodea: el miedo a la nada, al vacío físico y espiritual, a la soledad, que es tal vez su tema más recurrente, que se revela como fuente inagotable de depresiones, de locuras, de suicidios... La soledad puede dar miedo en la vida real y también en Retribution: la teme el detective Noboru Yoshioka, que se ve solo ante sus fantasmas del pasado; la teme su novia Harue, que observa con tristeza que aún es mucha la distancia a recorrer para conocer a su pareja; la teme el espíritu de la mujer que viste de rojo, que desea verse acompañada en la tragedia de su inexistencia.

Merece una mención especial el excelente trabajo de la actriz Manami Konishi, que encarna a una Harue Nimura cuya expresión de angustia y dolor es el icono del sobrecogedor, desesperanzador y apocalíptico mensaje final de esta película.

Pero no es terror todo lo que reluce en Retribution. Precisamente uno de los rasgos que más me ha gustado de este filme es su atractiva mezcla de géneros tan aparentemente dispares como el thriller y el terror: en un principio el espectador puede llegar a creer que va a ver una película policíaca convencional de asesino en serie psicópata y detective listillo que tratará de dar con el culpable, aunque con la originalidad de que el representante de la ley se convierte en el principal sospechoso. Lo magistral viene después, con la nada fácil incorporación de personajes “ultraterrenos” a la trama y la utilización de todos los elementos que configuran la personalísima forma que tiene Kiyoshi Kurosawa de entender el terror, como esas calles del centro de Tokio sucias y desiertas a plena luz del día (pocas cosas en este mundo pueden dar más miedo por lo que de atípico tiene tal situación), o los mensajes que los espíritus lanzan de manera repetida a modo de declaración de intenciones o de queja. En el caso de Retribution, la mujer de rojo nos ofrece un sencillo pero contundente razonamiento, apocalíptico y nihilista a partes iguales: “Yo me morí, así que moríos todos”.

En Retribution se detecta un buen estado de salud fílmica en Kiyoshi Kurosawa. Me atrevo a decir que es la mejor obra del director, que posee el don y la buena intención de superarse trabajo a trabajo. Muestra una sana relación con los rasgos que configuran su estilo, que sabe incorporar inteligentemente a cada uno de sus filmes pero sin incurrir en esa estafa intelectual y comercial que ahora llaman autoplagio.

Tampoco debemos omitir la labor del trío protagonista. En esta película disfrutamos de un Kôji Yakusho (detective Yoshioka) que demuestra ser uno de los actores más versátiles y convincentes del cine nipón actual. Nos emocionamos con el potencial interpretativo de Manami Konishi (la novia de Yoshioka) y de Riona Hazuki, que aporta elegancia y seducción al fantasma vengativo que interpreta.

Por último cabe indicar que este largometraje es el cuarto del proyecto J-Horror Theater, una serie de seis películas dirigidas por diferentes directores pero producidas por Taka Ichise, todo un mecenas del cine de terror japonés que ha querido elaborar una “hexalogía” que dé a conocer al público internacional lo más granado del terror nipón. A falta de que se rueden la quinta y la sexta, las tres películas que junto a Retribution integran el proyecto son Infection de Masayuki Ochiai; Premonition de Norio Tsuruta; y Reincarnation de Takashi Shimizu.

Terror del bueno, del recomendable, del que obliga a pensar y da para pensar, quizás porque lo más aterrador es lo que menos apariencia de terrorífico tiene.

 

 

Por Gabriel González Maurazos

 

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TÍTULO ESPAÑOL (ARGENTINA):
Crimenes oscuros
TÍTULO INTERNACIONAL:
RETRIBUTION
TÍTULO ORIGINAL: RSAKEBI
PAÍS :
JAPÓN
AÑO:
2007
GÉNERO:
TERROR POLICIACO
DURACIÓN: 104 MIN

DIRECTOR:

Kiyoshi Kurosawa

FILMOGRAFÍA SELECTA DE TERROR
-Retribution (2006)
-Kazuo Umezu’s Horror Theater: Bug’s House (2005)
-Pulse (2001)
-Seance (2000)
-Charisma (1999)
-Cure (1997)
-Sweet Home (1989


INTÉRPRETES PRINCIPALES

Kôji Yakusho:
Detective Noboru Yoshioka


Manami Konishi:
Harue Nimura

Riona Hazuki:
La mujer de rojo


Hiroyuki Hirayama:
Detective Toru Miyaji

Jô Odagiri:
Doctor Takagi


PRODUCTOR
Takashige “Taka” Ichise
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GUIÓN:
Kiyoshi Kurosawa

MÚSICA:

Kuniaki Haishima

FOTOGRAFÍA:
Akiko Ashizawa