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CUBE2: HIPERCUBO Normalmente, cuando alguien enfrenta el reto de hacer una secuela de una película con seguidores leales, tiene dos opciones: continuar el relato de los personajes originales o repetir el argumento de la original para evitar alejarse demasiado de un concepto exitoso. En el caso de El Cubo era difícil que los productores optaran por la primera vía por lo prescindible de los personajes y porque se necesitaría un presupuesto muy grande para explorar el universo de la cinta original. Por lo tanto, Hipercubo casi se puede considerar un remake . La situación es la misma: varias personas de diferentes edades y profesiones despiertan en un laberinto formado por cubos del que parece imposible escapar. En la primera era porque cada cubo contenía una trampa mortal, en la secuela estas trampas no existen, pero los personajes enfrentan una serie de fenómenos inexplicables que se deben a que el sitio en el que se encuentran es un hipercubo, donde las leyes de la naturaleza cambian constantemente, generando cambios en el paso del tiempo y la gravedad que pueden ser mortales. La antigua mecánica de poner trampas en cada habitación del Cubo (como se vio en la primera cinta) ha sido reemplazada por un concepto fascinante: el de una cuarta dimensión espacial, lo cual invita toda suerte de bizarros efectos en las personas que navegan el laberinto. La gravedad cambia de dirección, el tiempo corre a diferente velocidad; incluso puede haber atisbos a dimensiones paralelas... ¿o es acaso el pasado o futuro lo que están viendo?
Tenemos por ejemplo a Max Reisler, un diseñador de juegos de computadora (y hacker en sus ratos libres) que alega que dicha empresa le robó la idea para un juego. La señora Paley sufre de demencia senil pero en sus momentos de lucidez recuerda haber trabajado para la misma corporación. Jerry Whitehall es el diseñador de las puertas que separan los cubos entre sí, lo que tampoco le sirve para encontrar la forma de salir del laberinto. La relación de la invidente Sasha con el hipercubo es menos evidente, al igual que la de Kate Filmore, quien afirma ser psicoterapeuta. Igualmente deja muchas cuestiones sin respuesta, pero los atisbos que tenemos a su probable función y origen sugieren un excelente misterio, que tal vez se investigue más a fondo en futuras secuelas. Uno de los defectos de la película es que con tal de darle un sentido dramático a la historia los personajes omiten mencionar detalles importantes a pesar de no tener razón para hacerlo. Para mucha gente las discusiones constantes sobre física cuántica y realidades alternas seguramente serán demasiado complicadas, además de que la arbitrariedad de lo que ocurre en el hipercubo también puede fastidiar a los que esperen encontrarle un sentido lógico a la historia. A favor de la película se puede decir que en esta ocasión los realizadores ofrecen un intento de explicación sobre el origen del hipercubo y las razones por las que fue construido. En cuanto al aspecto formal, el trabajo de Andrzej Sekula como director y cinefotógrafo le da a Hipercubo un despliegue visual atractivo incluso en los momentos en los que la narración empieza a desvariar o cuando aparecen en escena unos efectos por computadora poco convincentes. El reparto está integrado por ilustres desconocidos, lo que dado el tema de la película es perfectamente aceptable, aunque por momentos las actuaciones sean un poco tiesas. En resumen, a pesar de que Hipercubo difícilmente terminará por convertirse en un clásico de la ciencia ficción se le puede considerar una secuela aceptable y un ejemplo de cómo las limitaciones en cuanto a presupuesto y producción pueden ponerse al servicio de la historia. A mi me gustó más "Hipercubo", porque, aunque tiene muchas de las mismas fallas de la original, es más ambiciosa y busca ir más allá del mero análisis de personalidades y conflictos que se dan en el tenso ambiente del laberinto.
HIPERCUBO: EL CUBO 2
CUBE ZERO .
Para aficionados como yo a este tipo de películas esperábamos con ansías una nueva secuela del dichoso Cubo, dudábamos sobre cuál sería el enfoque que se daría a un nuevo film, el tercero ya, de este extraño lugar repleto de habitáculos, y la actitud adoptada ha sido la esperada. Y es que, como era de imaginar, en esta tercera parte ya no se entra en el mundo de esos personajes que como vimos en la primera, “El Cubo”, despiertan en un laberinto formado por cubos del que parece imposible escapar. Ese fue el argumento de la primera parte que básicamente se mantuvo en el “Hipercubo” pero en ésta añadiéndole además un toque original y “comercial” como el concepto fascinante de la cuarta dimensión. Pues bien, en “Cube Zero”, además de meternos dentro de ese laberinto, se responde, en parte, a varias de las cuestiones sin respuesta que sugerían un excelente misterio: ¿quién ha construido todo y les mete allí? ¿y por qué? ¿cuál es el objetivo?... El escenario de la película ya no se centra exclusivamente en esos habitáculos, ahora tenemos además un centro de mandos en el cuál se controla parte del cubo y de los personajes (sus recuerdos, sus sueños,...). Al control de ellos, un grupo de secuaces, a las órdenes de sus jefes, que ejecutan sin ningún tipo de explicación las órdenes superiores. Uno de ellos, intentando dar respuesta a sus preguntas y temores, y con afán heroico, se llega a meter en el cubo intentando salvar a parte de las cobayas que se encuentran allí involucradas. Y digo bien, cobayas, pues eso es lo que parece ser que son la gente que, supuestamente, con consentimiento de ellos mismos se encuentran allí metida. A diferencia quizás de las anteriores, “Cube Zero” es, digámoslo así, más entendible al público, el espectador no va a encontrar problemas para seguir el hilo de la historia como quizás ocurría en las anteriores. Evidentemente, y supongo que todos los que vean la peli estaréis conmigo, un fallo que le podemos sacar es que el “terminator” del final sobra, eso no pinta nada ahí. En resumen, la saga de El Cubo tiene el mérito de ofrecer un concepto original en un mercado saturado de producciones genéricas, donde los productores creen que los fans de la ciencia ficción aceptarán cualquier historia ubicada en el espacio o que incluya robots. Pero lo malo es que los aficionados a este tipo de films, nos tendremos que conformar en verlos en DVD, pues está claro que a pesar de que como vemos en este film se le puede considerar una secuela aceptable y un ejemplo de cómo las limitaciones en cuanto a presupuesto y producción pueden ponerse al servicio de la historia, nunca podremos verlos en la gran pantalla, o al menos en estas nuestras ciudades.
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