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Cine y Literatura

“EDUARDO MANOSTIJERAS” Vs “PINOCHO”

Por Tomás Palomar, del equipo Ariadna.

Esta noche casi no he pegado ojo. Me asaltaba a la cabeza un pensamiento que ha llegado a convertirse casi en obsesión. Os preguntaréis cual era, normal, pero no creáis que yo lo sé, como para poder contarlo. Era algo así como que buscaba un ser creado de la nada, que adquiere vida propia, y que como por arte de magia se mete en nuestras vidas para enseñarnos un buen puñado de cosas buenas, no tan buenas, y otras mejores.

Ha sido al llegar al trabajo cuando me he dado cuenta, entre ojeras y tintineo de teclados ajenos a mi búsqueda, que quien me martilleaba los sueños no era otro que Pinocho. Sí, sí, Pinocho. Esa simpaticona marioneta de madera creada por Carlo Collodi allá por el año 1881. Enrico Mazzanti ilustró la historieta de ese deseo del carpintero Gepeto, que al no haber conseguido tener hijos esculpe un muñecote. ¿Lo recordáis verdad? Ese pequeño ser al que como por arte de magia, un hada le da vida y la convierte en Pinocho, travieso, juguetón y desobediente, que trae de cabeza a Gepeto y que huye en compañía de Lusiñolo al país de Cocaña.

Claro, todos conocemos la historia de Pinocho. Yo un poco más, permitirme la osadía. Es que siendo estudiante, Marino Peinado, mi maestro de Religión, nos lo hizo estudiar como si de una lección se tratara. ¡Hasta fue pregunta de examen! – “Pregunta única: explique el papel de Pepito Grillo dentro del cuento de Pinocho, analizando su influencia sobre el protagonista” – Y ale, todos como niños contando qué nos parecía el personaje de ese grillito cascarrabias. Lo más divertido fue cuando al día siguiente comentamos las respuestas dadas. Que si a mi me cae mal, que si es un tocaflautas, que si es la conciencia de Pinocho, que si es su guía y apoyo en los malos momentos, que si representa el lado bueno y sensato del ser humano, … Interesante para una clase de religión, ¿no creéis?

Pero no me lío, que lo que quería deciros es que aún conociendo la historia de Pinocho me he puesto a buscar información sobre ella. Ahí van algunos datos. “Storia di un burattino” se empieza a publicar en un semanario infantil en Julio de 1881. Unos meses más tarde Collodi deja a Pinocho literalmente colgado de la rama de un árbol y sus ya incondicionales lectores exigen el retorno de la historieta, hecho que se consigue en Febrero de 1882 bajo el título de “Le avventure di Pinocho”. Se mantendrá ininterrumpidamente hasta Enero de 1883 fecha en que se publica el epílogo donde el hada da vida en carne y hueso a Pinocho, haciendo realidad el sueño de Gepeto.

Posteriormente se reúnen todas las historias en una sola publicación, que en 1890, año de la muerte de Collodi, ya ha alcanzado la 5º edición. Desde entonces, centenares reediciones, en todos los idiomas y formatos imaginables, series de animación, películas, …, un sinfín de estudios y reflexiones desde interesantísimos puntos de vista, ilustran las aventuras de Gepeto en busca del huido Pinocho y el avispado grillito, hasta la tripa de la ballena que les vuelve a reunir.

Todavía ahora, avanzada la mañana, me sigo preguntando porqué éste y no otro personaje me perseguía esta noche. No se, supongo algo de él ha debido crecer conmigo. Algo que le hace distinto a Frankestein, al Golem, o al mismísimo Eduardo Manostijeras.

Por Tomás Palomar, del equipo Ariadna.