“PRIMAVERA, VERANO, OTOÑO, INVIERNO ... Y PRIMAVERA” Vs “LAS CUATRO ESTACIONES”
Las cuatro estaciones es un tema que bien sea junto bien por separado ha sido recurrente en numerosas ocasiones a lo largo de la historia de la literatura. Nos centramos hoy en la literatura más moderna reseñando apenas un par de títulos cuyo referente a cualquiera de las cuatro estaciones (o a todas ellas) es más que evidente. Y asumimos que no sería muy complicado llenar la sección con referentes cíclico-estacionarios en grandes obras de la literatura clásica mundial.
LAS CUATRO ESTACIONES
Las cuatro estaciones de Stephen king: se trata de dos volúmenes incluyendo dos relatos cada uno. La primavera (Rita Hayworth y la redención de shawshank), el verano (el alumno aventajado), el otoño (el método de respiración) y el invierno (el cuerpo). Curiosamente, los dos primeros títulos también fueron llevados a la pantalla.
Las cuatro estaciones de Leonardo Padura: tetralogía del prolífico escritor cubano de novela policíaca en las que el teniente Mario Conde protagoniza los cuatro títulos: Máscaras, Paisaje de otoño, Pasado perfecto y Vientos de cuaresma.
PRIMAVERA
Ciclo de primavera de Rabindranaz Tagore: elegante novela lírica del escritor bengalí impregnada de espiritualidad, ritmo y colorido, no exento de un profundo sentido de humanismo desbordante.
Primavera con una esquina rota de Mario Benedetti: ternura, pasión y denuncia ubicada en un Uruguay fraccionado por la dictadura y el exilio. Alegoría de una primavera que augura un invierno que se atisba inacabable.
VERANO
Crucero de verano de Truman Capote: fiel al estilo cínico de Capote, novela póstuma y olvidada que pasó una década escondida entre fotografías y papeles diversos que el portero de Truman la rescató de la calle. Mordaz y políticamente incorrecta para la confusa moral americana contada por un maestro de la sátira.
El sol del verano de Carlos Casares: las relaciones humanas ambientadas en una España de postguerra y situadas en los bellos paisajes de la Galicia natal de Carlos Casares. Obra póstuma del autor que empieza de una manera impactante y enmarañada que se va aclarando a medida que pasan las páginas y se profundiza en las miserias humanas de sus personajes
OTOÑO
El otoño del patriarca de Gabriel García Márquez: a medio camino entre el poema y la novela, una magistral historia alegórica del mal del que adolece gran parte de continente sudamericano: la dictadura. La soledad del poder trata de humanizar lo indefendible, y la maestría del Nobel colombiano casi te lleva justificar lo inhumano.
Al otoño de John Kyats: en clave de poema, toda una oda al otoño, y por extensión, una reivindicación de la naturaleza como fuente de felicidad. A medio camino entre la filosofía y la narrativa.
INVIERNO
El invierno en Lisboa de Antonio Muñoz Molina: homenaje al cine negro americano, novela muy musical donde el jazz y el ambiente de tugurio tabernero ambientan una historia de marcado acento policiaco. Llevada al cine con la participación del mítico trompetista americano Dizzy Gillespie,
El rey del invierno de Bernard Cornwell: novela fantástica de aventuras y primera parte de la trilogía sobre el rey Arturo “Crónicas del señor de la guerra”. Enrevesada y un tanto liosa en sus primeras páginas va ganando enteros a medida que te vas involucrando en la historia contada.
TÍTULO:
LPrimavera, verano, otoño, invierno y... primavera
TÍTULO ORIGINAL:
Bom, Yeoreum, Gaeul, Gyeowool, Geuring, Bom
NACIONALIDAD:
COREA DEL SUR-ALEMANIA
AÑO:2003
GÉNERO:Drama
DURACIÓN: 91 MIN
ESTRENO EN ESPAÑA:10/09/2004
INTERPRETES
Yeong-su Oh,
Young-min Kim
Jae-kyeong Seo
Yeo-jin Ha
Jong-ho Kim
Jung-young Kim
Kim Ki-duk.
MONTAJE:
Kim Ki-Duk
GUIÓN
Kim Ki-Duk
FOTOGRAFÍA
Baek Dong-Hyun
MUSICA
Bark Jee-Woong
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Nadie es inmune al poder de las estaciones ni a su ciclo anual de nacimiento, crecimiento y decaimiento. Ni siquiera los dos monjes que comparten una ermita flotante rodeada de montañas. A la vez que las estaciones se suceden, todos y cada uno de los aspectos de su vida son infundidos y vividos muy intensamente. Esto les hará experimentar momentos de gran espiritualidad y misticismo y otros más movidos y trágicos. Ellos, al igual que todo ser humano, son incapaces de evitar los avatares de la vida, los deseos, el sufrimiento y las pasiones. Bajo la atenta mirada del monje anciano, uno mucho más joven experimenta la pérdida de la inocencia, con la llegada de una mujer a su particular mundo de paz y tranquilidad. La mujer despertará en el joven sentimientos hasta ahora totalmente desconocidos como el amor, los celos, la obsesión, el precio de la salvación y la sabiduría obtenida a través de la experiencia. |