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Los Clásicos de Siempre

Películas para la Eternidad.

“El Golem”, expresionismo alemán, y cine
por Tomás Palomar (Miembro de la asociación cultural Aariadna)

“El Golem” (Paul Wegener, 1920) podría tratarse de una simple película más (o tres, se hicieron tres versiones casi seguidas en fechas) de las miles y miles que a lo largo de la historia del cine han visto la luz. Pero uno se sienta delante de la pantalla y sin saber exactamente porque le empieza a volar la imaginación, y a llenársele de ideas, y porque no, también de preguntas sin respuesta. Es en ese momento en el que se entiendes que haya pasado a la historia como un referente, y pueda ser motivo de un análisis algo más exhaustivo.

Al tratar de ubicarla dentro del universo cinematográfico uno ha de remontarse a los orígenes del mismo, allá por los años veinte del siglo pasado. Y al hacerlo, nos encontramos con una corriente, breve, sí, pero que no por ello no debe tenerse en consideración máxima. Por su intensidad, por su originalidad ... por sus posibilidades artísticas en definitiva, y que no es otra que “el expresionismo”.
Surgido en una de las Alemanias postbélicas, es llevado a sus más altas cotas de eficiencia por directores del nivel de F. W. Murnau, Robert Wiene, Fritz Lang y el propio Paul Wegener. El planteamiento es sencillo, al menos el contarlo. Se trata de utilizar el cine, imagen en definitiva, como escaparate en el que dar cabida a otras parcelas artísticas. Así, los decorados, por ejemplo, una vez cubiertas las posibilidades funcionales que de ellos se espera, se empiezan a convertir en una imaginativa muestra de perspectivas infinitas y de texturas orgánicas. El resultado, unos espacios magnificados en grado extremo que intensifican las posibilidades visuales que este nuevo medio, el cine, estaba empezando a descubrir. Tenemos ya el diseño dentro del cine. Y de la misma manera, se puede someter a idéntico juego de ideas otros aspectos artísticos tales como la música, la fotografía, la danza, ... cualquiera de ellos. Tratar de hacerlo, es divertido, utilizando como referencia alguna de las grandes muestras de cine expresionista de la historia ("Metrópolis"," El gabinete del Dr.Caligari", "M o Nosferatu"). El conjunto, resulta un nuevo cine en el que predomina la expresión de los sentimientos y las emociones, tanto por parte del autor como del espectador, en contraste con la representación de la realidad objetiva tal como hasta la fecha se estaba llevando a cabo mayoritariamente.

En el caso de “El Golem” la historia elegida por Paul Wegener, fielmente acompañado por el diseñador y constructor de los decorados Edgar G. Ulmer y por el codirector Carl Boese, para plasmar las ideas antes apuntadas es la escrita por Gustav Meynrick, que a su vez recoge una popular tradición judía del siglo XVI.
El Golem es una imponente figura de barro que cobra vida gracias a las artes del rabino Loew para salvar a su pueblo de la persecución que el monarca les está sometiendo. Ante la negativa del monarca, el castigo divino está servido en forma de destrucción total, pero la intervención de El Golem salva a todos del desastre y en agradecimiento, el monarca, anula el decreto de persecución de los hebreos.
La historia está adornada con una trama de amor paralela, que la acerca a otra de las películas del género fantástico, posterior a “El Golem”, y que no es otra que “Frankestein”.
Paul Wegener empezó a jugar con el expresionismo y con la historia con una primera versión el año 1914 considerada por mucho como la primera película de ciencia ficción. En 1917 realiza una versión cómica de “El Golem”, y vuelve a insistir con una tercera, la más completa y la que ha quedado como referente, en la que el mismo director encarna al personaje principal y colabora con el guión.

En definitiva, de lo que hablamos es de una historia a caballo entre lo místico y lo filosófico contada con un nuevo medio, el cine, impaciente por explotar las posibilidades artísticas que algunos visionarios están intuyendo. Y contada no como hasta el momento se había hecho, sino utilizando una corriente artística que en Europa ya estaba bastante bien desarrollada en otras disciplinas tales como la pintura o la arquitectura, “el expresionismo”. Una película que, junto a otras destacadas del movimiento, inició un camino, y que ha sido fuente de inspiración de creaciones posteriores, incluso contemporáneas nuestras, tales como “Blade Runner”, “Gattaca”, “El quinto elemento” o “Matrix”, y puño de poemas como el de Jorge Luis Borges que se transcribe junto a estas líneas.

Tomas Palomar

Escrito cedido por la Asociación cultural juvenil Aariadna

Fuentes utilizadas: http://www.monografias.com/trabajos14/expresionisaleman/expresionisaleman.shtml
http://galeon.hispavista.com/meyrink/golem.htm
http://www.mundomaldito.com/elgolem.htm
http://ellamentodeportnoy.blogspot.com/2006/02/el-golem-de-wegener-y-boese.html

 

El Golem por Jorge Luis Borges

Si (como afirma el griego en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa
en las letras de 'rosa' está la rosa
y todo el Nilo en la palabra 'Nilo'.

Y, hecho de consonantes y vocales,
habrá un terrible Nombre, que la esencia
cifre de Dios y que la Omnipotencia
guarde en letras y sílabas cabales.

Adán y las estrellas lo supieron
en el Jardín. La herrumbre del pecado
(dicen los cabalistas) lo ha borrado
y las generaciones lo perdieron.

Los artificios y el candor del hombre
no tienen fin. Sabemos que hubo un día
en que el pueblo de Dios buscaba el Nombre
en las vigilias de la judería.

No a la manera de otras que una vaga
sombra insinúan en la vaga historia,
aún está verde y viva la memoria
de Judá León, que era rabino en Praga.

Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dio a permutaciones
de letras y a complejas variaciones
y al fin pronunció el Nombre que es la Clave,

la Puerta , el Eco, el Huésped y el Palacio,
sobre un muñeco que con torpes manos
labró, para enseñarle los arcanos
de las Letras, del Tiempo y del Espacio.

El simulacro alzó los soñolientos
párpados y vio formas y colores
que no entendió, perdidos en rumores
y ensayó temerosos movimientos.

Gradualmente se vio (como nosotros)
aprisionado en esta red sonora
de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquellos, Otros.

(El cabalista que ofició de numen
a la vasta criatura apodó Golem;
estas verdades las refiere Scholem
en un docto lugar de su volumen.)

El rabí le explicaba el universo
"esto es mi pie; esto el tuyo, esto la soga."
y logró, al cabo de años, que el perverso
barriera bien o mal la sinagoga.

Tal vez hubo un error en la grafía
o en la articulación del Sacro Nombre;
a pesar de tan alta hechicería,
no aprendió a hablar el aprendiz de hombre.

Sus ojos, menos de hombre que de perro
y harto menos de perro que de cosa,
seguían al rabí por la dudosa
penumbra de las piezas del encierro.

Algo anormal y tosco hubo en el Golem,
ya que a su paso el gato del rabino
se escondía. (Ese gato no está en Scholem
pero, a través del tiempo, lo adivino.)

Elevando a su Dios manos filiales,
las devociones de su Dios copiaba
o, estúpido y sonriente, se ahuecaba
en cóncavas zalemas orientales.

El rabí lo miraba con ternura
y con algún horror. '¿Cómo' (se dijo)
'pude engendrar este penoso hijo
y la inacción dejé, que es la cordura?'

'¿Por qué di en agregar a la infinita
serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
madeja que en lo eterno se devana,
di otra causa, otro efecto y otra cuita?'

En la hora de angustia y de luz vaga,
en su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía
Dios, al mirar a su rabino en Praga?

Jorge Luis Borges – 1958

 


TÍTULO: EL GOLEM
TÍTULO
ORIGINAL:
DER GOLEM WIE ER IN DIE WELT KAM

PAÍS : ALEMANIA
AÑO:1920
GÉNERO:
DURACIÓN:80
min
DIRECTOR:

Paul Wegener y Carl Boese.
- Der Golem: Wie Er in die Welt Kam (1920)
-Der Golem und die Tanzerin (1917)
-Der Golem (1914)



INTÉRPRETES

Paul Wegener
(Golem)

Albert Steinrück
(Loew)

Lyda Salmonova
(Miriam)

Otto Gebuhr

(Emperador)


PRODUCTOR
Paul Davidson

DIRECCIÓN DE ARTE

Edgar G. Ulmer.

GUIÓN:
Paul Wegener
Henrik Galeen

MUSICA
Improvisada en directo por 2UT.

FOTOGRAFÍA

Karl Freund