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YO
SOY SAM
Una
persona discapacitada deberá luchar contra las autoridades
para conservar la custodia de su hija pequeña debido a
que el Estado le considera incapaz de educarla.
Sam (Sean Penn), que así se llama, comienza a buscar a
la abogada más importante de la ciudad sin pensar en que
no podría costearla. Encuentra Rita Harrison (Michelle
Pfeiffer), una abogada fría y egocéntrica cuyo hijo
le odia por no prestarle ninguna atención Ella en un principio
no les quiere representar pero por impresionar a unas compañeras
accede aunque posteriormente se conmueva al ver el amor que siente
Sam por su hija.
Esto es lo que sería la trama principal
de este sentimental film, pero tiene un fondo mucho mayor: es
la lucha de un discapacitado por romper su rutina, lo único
que le mantiene cuerdo, por amor a su hija; es la lucha de una
abogada por unir a dos personas que se quieren y así redimirse
por los errores que cometió con su hijo; muestra la pureza
y sinceridad que tiene una persona que maldad, avaricia, egoísmo...
no son palabras que comprenda; enseña que el querer es
poder, que obras son amores y no buenas razones, muestra sin censuras
un amor incondicional y limpio de una persona deficiente, una
persona que muchos pensarían que no puede amar
como
una persona mucho menos inteligente que la mayoría de nosotros
puede ser un ejemplo de amor y cariño, un ejemplo de ser
padre.
Cuenta con una actuación estelar de Sean
Penn, nominado a un Oscar, que le da vida a esta
historia, con su sonrisa, sus caras de no entender, su mirada
limpia e inocente, su gestos y reacciones ante el mundo que le
rodea.
También contiene una banda sonora impresionante basada
en canciones de "The Beatles" versionadas por multitud
de artistas: Nick Cave, Aimee Mann, The wallflowers, Sheryl Crow,
The Vines... que hacen que el film tenga una fuerte carga emotiva
y nostálgica.
Pero realmente lo que hace que esta película
sea algo especial es el guión, los momentos y situaciones
que se van produciendo a lo largo del film, repletas de detalles
que arrancan una sonrisa o desprenden una lágrima: miradas
y pensamientos de una niña a su padre que le ve como un
modelo a seguir aún con sus limitaciones; el darse cuenta
de tener una discapacidad que le aleja cada vez más de
su hija y no poder ponerle remedio...
Sin duda es un film que no tiene desperdicios
para aquellas personas que deseen aparcar los tiros y efectos
especiales, y saborear una historia humana, con sus sonrisas y
lágrimas; disfrutar de un guión y una puesta en
escenas sencillas pero detalladas... Una película que les
tocará el corazón.
David John
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