Rara es la vez que una secuela supera a su predecesora. Pues sí, Fresnadillo se ha lucido y nos ofrece un espectáculo en mayúsculas. Todo es correcto, el guión, el tema, los efectos especiales, los actores, etc.
El inicio es desgarrador, lleno de un ritmo frenético y de imágenes poderosas que, creo, serán difícilmente superables en los próximos años si alguien se propone hacer otra de “zombies”.
Pero cuando uno cree que tras un inicio esperanzador, la diversión ha acabado (pues es lo más usual), se da cuenta de que estaba equivocado, pues el director ofrece las dosis justas de momentos frenéticos y momentos para la reflexión, creando así una cinta con un ritmo bien llevado y con un tema de fondo muy interesante. Así, logra explicar una historia interesante sin aburrir al personal.
Escenas como la persecución por el campo, el beso mortal entre marido y mujer y la oscuridad del metro londinense, se quedan grabadas en la retina durante mucho tiempo y al fin y al cabo eso es el propósito que todo cineasta debe tratar de conseguir y tener en mente cuando crea una película.
Finalizando puedo decir, que fui al cine temiendo ver otra de zombies normalita con todos los tópicos y aunque este film tiene alguno tópicos, también tiene escenas novedosas y sorprendentes tan buenas que uno se olvida de los tópicos rápidamente. |