Admitámoslo, ver una película
de un bicho verde, grande y feo destrozaciudades no es lo más
sugerente que uno pueda imaginarse. Las tornas pueden cambiar
cuando el director es ese "anarquista cinematográfico"
conocido como Ang "Todoterreno" Lee, capaz de filmar una comedia
costumbrista taiwanesa y culinaria ("comer,
beber, amar"), una comedia de enredo sexual
y cultural (El banquete de boda), una versión de una
obra de Jane Austin ("Sentido
y sensibilidad"), una radiografía de
las miserias de la sociedad norteamericana ("La
tormenta de hielo"), un western ("Cabalgar
con el diablo") o una película de artes
marciales ("Tigre y dragón"),
y salir indemne (y fortalecido) de todos esos proyectos. Pero
ello tampoco daba mucha confianza, mi memoria aún sufría
el desastroso recuerdo de "El
planeta de los simios", de un director con tanto
talento visual y estético como Tim
Burton, y es que una buena firma no basta para obtener
un buen film.
Así que con curiosidad y cierto recelo te enfrentas
a Hulk. La película sorprende por varias cuestiones:
1)No hace uso de grandes estrellas pero si de buenos actores,
los protagonistas (Eric Bana y
la oscarizada Jennifer Connelly)
ofrecen una actuación correcta, los secundarios mantienen
el nivel, con un Sam Elliot que
debería haber asesinado al que le retocó el bigote,
y un Nick Nolte excesivo y sobreactuado que recuerda a las imágenes/fotos
que se difundieron cuando lo detuvieron (melena canosa y despeinada,
ropa asquerosa y una pinta desecho humano que tira "patrás").
2)"¿Pero cuando va a pasar algo?" se preguntarán
los comedores de palomitas que vean la película, los
personajes hablan, hablan y hablan, y no es hasta muy avanzado
el metraje cuando aparece el monstruo, y mucho después
es cuando vienen las hostias, que aunque son espectaculares
y eso, no caen el exceso videoclip del gran grueso de las películas
de acción que se están estrenando en los últimos
años.
3)El film esta cargadito de referentes y de pequeños
guiños dedicados al espectador más atento, aquí
vienen unas cuantas: El montaje comiquero, el cameo de Stan
Lee (creador del personaje y mito de la Marvel cómics)
y Lou Ferrigno (la masa de la mítica
serie de televisión) como guardias de seguridad, referencias
a Jeckyll y Mr. Hyde durante las primeras transformaciones ("me
hace sentir libre", "lo peor es que me gusta"...),
y al Frankenstein de Whale, como cuando el monstruo se encuentra
con su amada o cuando mira su propia imagen reflejada en el
río. Hacia el final se mezcla el cine de acción,
con el de catastrofes típico de los 70 y las películas
de King Kong, o las japonesas de Godzilla (con mucha más
gracia que la propia versión oficial norteamericana).
Y como detalle queda el enorme parecido de Hulk con el de nuestro
querido Shrek, que bien podrían ser hermanos no reconocidos.
Seguro que hay muchos más guiños que o bien se
me han pasado de largo, o bien que en este preciso momento no
logro recordar.
4)Lo mejor del film es el cariño y cuidado con el
que dirige la película Ang Lee, y es que aún sus
films más comerciales e impersonales son tratados por
el director con sumo respeto y dedicación. Pero todavía
más impresionante resulta el atrevido y juguetón
montaje, excesivo y agotador a ratos, pero refrescante y muy
original, que logra con un lenguaje puramente cinematográfico
introducirnos a un universo estético y emocional cercano
al cómic.
El film tiene sus puntos débiles, no es una película
perfecta, adolece de una introducción excesivamente extensa,
y lo peor son los numerosos flashbacks que alargan la película,
en algunos casos, de forma innecesaria, con lo que las dos horas
y poco que dura la película podrían haberse acortado
y el resultado hubiera sido más redondo.
En definitiva tenemos una película con alto calado dramático,
para sorpresa de muchos espectadores, que si bien no tiene una
gran profundidad psicológica, se deja ver sin que tu
inteligencia se sienta ninguneada. Es un film que no convencerá
a los que deseen grandes dosis de acción o de sangre,
ni a aquellos intelectuales que disfrutan hablando de cine con
una pipa en la boca y una bufanda en el cuello, pero muy recomendable
a aquellos que quieran ver una película digna de entretenimiento,
y a aquellos con cierto interés en las pequeñas
innovaciones, ya que si el montaje no es del todo innovador,
no deja de ser una muestra de virtuosismo poco frecuente dentro
del cine más comercial.
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