SINOPSIS LARGA
Neil y Abby Randall están felizmente casados; viven en un suburbio de Chicago. Neil es un ejecutivo de publicidad; Abby, una ama de casa que está criando a Sophie, la niña de cinco años del matrimonio.
Es el fin de semana en que se celebra el aniversario de Abby, pero Neil no va a estar presente, pues su jefe le ha invitado a pasarlo en una cabaña en el campo, lejos de la ciudad. Tenso ante la eventualidad de arriesgar su probable incorporación a la firma como socio, accede a ir reticente con la condición de que Abby disponga de un día libre con su mejor amiga. Llega una canguro y Neil parte con su Range Rover junto con Abby a quien dejará en casa de su amiga de camino...
Relajados y disfrutando de la mutua compañía, reflexionan acerca de lo lejos que han llegado, de los planes para el futuro, de lo bien que les ha ido todo en la vida… pero alguien más está de acuerdo... Ryan, el hombre que súbitamente aparece en el asiento de detrás del vehículo con una pistola en la mano, el mismo que junto con su compinche acaba de raptar a la hija de ambos cuya diminuta y aterrorizada voz resuena en el teléfono móvil que sostiene en la oreja de Abby...
En un abrir y cerrar de ojos, la plácida y segura existencia de Neil y Abby sufre un vuelco viéndose a merced de un hombre que sólo quiere una cosa, que en las próximas veinticuatro horas estén absolutamente bajo su control. Van a cumplir con todo lo que les ordene. En ese día de otoño perfectamente normal en la ciudad, dos personas van a descender a los infiernos, sus convecinos inadvertidos del terror silente que se despliega entre ellos. Un día en el que la frase 'Haría lo que fuera por mis hijos' va a comprobarse hasta sus últimas consecuencias al tiempo que las finanzas de Neil y Abby, la carrera y sus vidas van desmontándose y destruyéndose pieza a pieza...
El día da paso a la noche mientras salen de la ciudad. Neil y Abby se dan cuenta de que todo ha ido ordenándose para llegar a aquel momento, de que su pesadilla no va a tardar en mostrar su rostro más devastador: deberán afrontar el reto definitivo que les plantea Ryan: ¿serán capaces de asesinar a un hombre inocente para salvar a su propia hija? A lo lejos, una luz solitaria brilla en la ventana de una cabaña mientras el vehículo se desliza silencioso hasta detenerse, y Neil toma conciencia de que se trata de una pregunta que sólo él puede responder cuando Ryan le pasa una pistola...
Mientras el raptor espera en el coche junto a una aterrorizada Abby, Neil se abre paso a través de la espesa oscuridad, la mente acelerada. Y no sólo le embarga la perspectiva de una decisión espantosa que tomar en breve, sino el absoluto convencimiento de que quien se halla en el interior de la cabaña no es su jefe. Pues Neil lleva tiempo manteniendo un secreto que implica a todos y que va a generar un clímax que jamás hubiera podido imaginarse, y que no se olvidará fácilmente...
ACERCA DE LA PRODUCCIÓN
‘Who breaks a butterfly on a Wheel?’ [¿Quién somete a tortura una mariposa?], escrito por el poeta Alexander Pope por vez primera en “Epístola a Arbuthnot”, es una expresión que significa la destrucción brutal de una criatura delicada. El dicho ha evolucionado para referirse a un esfuerzo excesivo para un resultado nimio. Aquí, la mariposa es Neil Randall, encarnado por Gerard Butler, un hombre que lo tiene todo: buen aspecto, encanto, éxito, bien orientado hacia la cumbre... Se ha casado con Abby (Maria Bello), la perfecta compañera; ambos son bellos y compasivos; ella es una buena esposa y una buena madre para la única hija del matrimonio, Sophie, de cinco años de edad.
Si bien es cierto que la vida de esta familia es la viva imagen de la buena fortuna, Abby soporta en silencio la desesperación típica de las esposas de hombres ambiciosos. Sus pequeñas decepciones personales, a menudo eclipsadas antes los grandes triunfos de Neil, quedan en nada a la luz de la prosperidad compartida. Y así están las cosas hasta que un hombre llamado Ryan aparece de ninguna parte. Igual que un ángel vengador, se lleva la única cosa que ambos adoran, la pequeña Sophie, y pagan un precio terrible por su salvación: 24 horas en que sus vidas quedan sujetas a un estricto control. Con precisión inhumana, Ryan desmonta todas y cada una de las cosas que el matrimonio ha ido bastiendo. Es evidente que quiere vengarse, pero, ¿quién es y por qué ha apuntado hacia esta familia? Para cuando el tormento ha finalizado, el alivio se ve puntuado por un autoinflingido tormento en la herida abierta.
CHANTAJE es el resultado de una idea de William Morrissey, guionista y productor británico, quien ha formado equipo con el director Mike Barker [Un plan perfecto (Best Laid Plans, 1999)], ambos de CAA (Creative Artists Agency). Cuando CAA solicitó la atención sobre el proyecto de Irish DreamTime, el sello de producción que Pierce Brosnan comparte con su viejo socio Beau St. Clair, ambos intuyeron inmediatamente el potencial de CHANTAJE, tanto en su calidad de thriller inusual que opta por desafiar al público mediante el uso de la tensión sicológica en lugar de emplear una violencia desmesurada, como en su condición de vehículo para que Brosnan efectúe un giro innovador en su exitosa y extensa carrera como actor. El package logró incrementarse con la participación del productor William Vince y del productor ejecutivo Dave Valleau de Infinity Features, el par de grandes profesionales tras el oscarizado biopic, Truman Capote (Capote, 2005), quienes previamente ya habían trabajado con Brosnan y St. Clair en el drama de época Evelyn (Evelyn, 2002). Más tarde, los productores incorporaron Icon Entertainment International como socio, lo que cerró una coproducción británicocanadiense. “De modo semejante al que ciertos actores recurren para interpretar contra corriente, así producimos nosotros” —comenta el productor William Vince, haciendo comparación entre CHANTAJE y Capote. Sin embargo, fue este último título, Capote, el que mostró a Infinity lo alto que puede situarse el listón, y ello era precisamente lo que pretendían para CHANTAJE. “El singular reclamo de esta película estriba en que se trata de un thriller aleccionador, concebido para provocar sin necesidad de sermonear; escrito de este modo se evita ser demasiado explicativo, lo que haría que el argumento perdiera marcha; en lugar de ello, se arremeta hacia delante sin aliento, cobrando vigor por instantes.” Tanto para Vince como para el productor ejecutivo Dave Valleau, en la elección de un proyecto a menudo cuenta tanto la gente implicada como el guión en sí mismo.
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